Tabla de Contenidos
- 1 Por qué este artículo existe
- 2 Define primero el objetivo de la web
- 3 Ten claros a quién le hablas
- 4 Prepara los contenidos textuales
- 5 Reúne los materiales visuales
- 6 Datos legales y de identidad de la empresa
- 7 Define la arquitectura del sitio
- 8 Decide el alcance técnico
- 9 Accesos y cuentas que vas a necesitar
- 10 Presupuesto y plazos realistas
- 11 Qué preguntas hacerle a la agencia
- 12 Preguntas frecuentes sobre qué necesito para mi página web
- 12.1 ¿Puedo cotizar sin tener todos los contenidos listos?
- 12.2 ¿Quién debe escribir los textos de mi web?
- 12.3 ¿Qué pasa si compro el dominio con la agencia?
- 12.4 ¿Necesito comprar el hosting yo mismo?
- 12.5 ¿Cuánto tiempo se demora hacer una página web?
- 12.6 ¿Una web vale la pena si ya vendo bien por redes sociales?
- 12.7 ¿Tengo que aprender a programar para usar mi web?
- 12.8 ¿Qué incluye un buen servicio de mantenimiento mensual?
- 12.9 ¿Puedo migrar mi web actual a otra agencia?
- 12.10 ¿Qué pasa si quiero agregar nuevas funciones después?
Por qué este artículo existe
Cada semana recibo correos de personas que quieren cotizar una página web y, cuando empiezo a hacerles preguntas básicas, se quedan en blanco. No es culpa suya. Nadie les dijo qué información tenían que tener lista antes de pedir presupuestos. Y eso termina alargando los proyectos, encareciendo el trabajo y, en el peor de los casos, dejando webs a medio camino que nunca se publican.
La pregunta qué necesito para mi página web tiene una respuesta más larga de lo que parece. No basta con decir «quiero una web bonita». El diseñador o la agencia que vayas a contratar va a necesitar materiales concretos, decisiones tuyas claras y accesos que muchas veces nadie pidió antes. Si llegas con todo listo, el proyecto vuela. Si llegas con dudas, el proyecto se estanca.
Lo que vas a leer es una checklist práctica, ordenada por bloques, pensada para emprendedores y empresas peruanas que se preparan a contratar su primera web o a renovar la que ya tienen. La idea es que termines la lectura con una lista clara de tareas pendientes, no con más confusión.
Define primero el objetivo de la web
Antes de pensar en colores, logos o contenidos, tienes que saber para qué va a servir tu web. Suena obvio, pero es donde la mayoría se equivoca. Una web puede tener varios propósitos y cada uno marca decisiones distintas de diseño, tecnología y presupuesto.
Pregúntate qué quieres que pase cuando alguien entre a tu sitio. ¿Que te llame? ¿Que te escriba por WhatsApp? ¿Que compre directo? ¿Que descargue un catálogo? ¿Que solicite una cotización? ¿Que se inscriba en un curso? Cada respuesta cambia la estructura del sitio, los botones, los formularios y hasta el tipo de hosting que necesitas.
Si vendes productos al detalle, vas hacia una tienda virtual con carrito, medios de pago y cálculo de envío. Si ofreces servicios profesionales, vas hacia una web institucional con portafolio, casos de éxito y formulario de contacto. Si eres profesional independiente, quizás te baste con una landing simple bien optimizada. Identifica tu caso antes de contratar a nadie.
Define también una o dos métricas que te indiquen si la web está funcionando. Puede ser número de cotizaciones recibidas al mes, ventas online, reservas, mensajes de WhatsApp. Sin métricas no sabes si la inversión rinde.
Ten claros a quién le hablas
Tu web no le habla a «todo el mundo». Le habla a un perfil específico de cliente. Si no defines bien quién es ese cliente, el diseñador tendrá que improvisar y el resultado puede no conectar con nadie.
Describe a tu cliente ideal con detalle. Edad aproximada, ciudad, qué hace, qué problema tiene, cómo busca soluciones. Si vendes a empresas, describe el cargo de quien toma la decisión y qué le importa a esa persona. Esta información orienta el tono del contenido, las imágenes que se eligen y hasta los textos de los botones.
Piensa también en qué dispositivo usa tu cliente. La mayoría del tráfico web en Perú llega desde celular. Si tu público es muy adulto mayor o muy corporativo, el escritorio puede pesar más. El equipo que diseñe la web necesita saberlo para priorizar el diseño responsive correctamente.
Prepara los contenidos textuales
Acá es donde la mayoría de proyectos se traba. La agencia diseña, el cliente promete enviar los textos la próxima semana y pasan tres meses. Para que no te pase, prepara los contenidos antes de firmar contrato.
Necesitas, como mínimo, los siguientes textos. Una descripción clara de qué hace tu empresa, en dos o tres párrafos para la página de inicio. Una historia de la marca para la sección «Quiénes somos» con datos como cuándo empezaste, por qué lo haces y qué te diferencia. Una descripción detallada de cada producto o servicio que ofreces, con beneficios concretos para el cliente. Una sección de preguntas frecuentes basada en lo que realmente te preguntan tus clientes hoy. Y los datos de contacto completos.
Si no eres bueno escribiendo, puedes contratar a un redactor por separado o pedir a la agencia que te incluya el servicio. Pero tienes que saber que ese servicio cuesta aparte casi siempre. Una web con textos hechos por ti sale más barata, pero solo si los entregas a tiempo y con calidad.
Revisa la ortografía y la coherencia. Pide a alguien de confianza que lea cada texto antes de mandarlo. Una web con faltas se ve descuidada y eso afecta tu credibilidad.
Reúne los materiales visuales
El segundo cuello de botella son las imágenes. Sin material visual de calidad, el diseñador no puede hacer milagros y la web termina pareciéndose a cualquier otra.
Junta tu logo en versión vectorial. Esto significa archivos en formato .ai, .eps o .svg. Si solo tienes un JPG sacado de Facebook, eso no sirve para una web profesional. Si no tienes el logo en vectorial, considera rediseñarlo o pedir al diseñador original que te entregue los archivos editables.
Reúne fotos propias de tu local, tu equipo, tus productos o tu trabajo. Las imágenes de banco están bien para complementar, pero las propias generan mucha más confianza. Si no tienes fotos buenas, contrata una sesión fotográfica antes de empezar el desarrollo. Sale más barato hacerlo antes que después.
Define la paleta de colores y la tipografía de tu marca, si las tienes. Si no las tienes, este es un buen momento para decidirlas con tu diseñador. Una identidad coherente entre tu web, tus redes sociales y tu material impreso construye marca con el tiempo.
Si vas a tener un blog o una sección de noticias, ten claro qué tipo de imágenes vas a usar mes a mes. No basta con tener fotos para el lanzamiento. Necesitas un flujo constante de contenido visual.
Datos legales y de identidad de la empresa
Esta sección la pasan por alto muchos clientes y termina causando problemas a la hora de publicar. La web tiene que cumplir ciertos requisitos legales en Perú y necesitas tener los datos correctos a la mano.
Ten lista la razón social completa de tu empresa, el RUC, el domicilio fiscal, el correo de contacto oficial y los teléfonos. Si vendes productos al consumidor, vas a necesitar términos y condiciones, política de devoluciones, política de privacidad y política de cookies. Estos textos no se inventan en el momento. Hay que redactarlos con cuidado o pedirlos a un abogado.
Si vas a procesar pagos en línea, necesitas una pasarela autorizada. Las opciones más comunes en Perú son Mercado Pago, Niubiz, Izipay, Culqi y PayU. Cada una tiene su propio proceso de afiliación, requiere documentos y demora unos días en activarse. Inicia el trámite antes de que la web esté lista para no perder tiempo después.
Si manejas datos personales de tus clientes, considera el cumplimiento de la Ley de Protección de Datos Personales. Esto implica registrar tu base de datos ante la autoridad correspondiente y tener una política de privacidad clara y accesible desde cualquier página del sitio.
Define la arquitectura del sitio
Antes de que el diseñador empiece, conviene tener una idea clara de qué secciones va a tener tu web. Esto se llama arquitectura de información y es uno de los puntos donde el cliente puede aportar mucho.
Haz una lista de todas las páginas que necesitas. Por ejemplo, una web de servicios profesionales puede tener inicio, sobre nosotros, servicios (con una página por cada servicio importante), portafolio o casos de éxito, blog, preguntas frecuentes y contacto. Una tienda virtual puede tener inicio, catálogo por categorías, página de producto, carrito, checkout, mi cuenta, sobre nosotros y contacto.
Define una jerarquía. Qué páginas son principales, cuáles son secundarias, qué se enlaza desde el menú principal y qué desde el pie. Si no haces este trabajo, el diseñador lo hará por ti y quizás no acierte con tu lógica de negocio.
Piensa en el recorrido del visitante. ¿Qué hace alguien que entra por primera vez? ¿Qué hace alguien que ya te conoce? ¿Qué hace alguien que viene a buscar un producto específico? Diseñar pensando en estos recorridos hace que la web funcione mejor.
Decide el alcance técnico
La tecnología que se elija para tu web depende de tus necesidades, pero hay decisiones que tú tienes que tomar antes de cotizar.
Decide si quieres una web autoadministrable o estática. Una web autoadministrable te permite editar textos, agregar páginas, publicar artículos sin tocar código. Esto requiere un CMS como WordPress. Una web estática es más rápida y barata, pero cualquier cambio requiere que el desarrollador la modifique. Para la mayoría de negocios, la autoadministrable conviene.
Decide qué integraciones necesitas. WhatsApp Business, formularios conectados a tu correo, integración con tu sistema de inventario, calendario de citas, sistema de reservas, conexión con Google Analytics, conexión con Facebook Píxel, integración con tu CRM. Cada integración suma trabajo y costo, así que conviene listar todo antes.
Define si vas a necesitar versiones en otros idiomas. Si vendes a clientes en el extranjero, el sitio multilingüe cambia varias cosas en la arquitectura. No es algo que se agrega al final sin costo.
Ten claro qué tan rápida y segura tiene que ser tu web. Si vendes online o manejas datos sensibles, el hosting tiene que ser de mayor calidad y los certificados de seguridad obligatorios. Esto influye en el presupuesto mensual de mantenimiento.
Accesos y cuentas que vas a necesitar
Esta lista de accesos es la que más veces se olvida y la que más trabas genera al final del proyecto. Tenlos listos antes y todo fluye mejor.
Vas a necesitar acceso a tu dominio. Si ya compraste el dominio con alguna empresa, ten a la mano el usuario y contraseña de la cuenta. Si vas a comprarlo recién, decide bajo qué cuenta lo vas a registrar (mejor que sea una cuenta tuya, no de tu agencia).
Ten claro quién va a contratar el hosting y dónde. El hosting es el servicio donde «vive» tu web. La mayoría de agencias ofrece hospedarte ellos mismos, pero tú puedes contratarlo por tu cuenta. Mi recomendación es que el hosting esté a tu nombre, así no dependes de nadie si algún día decides cambiar de proveedor.
Si vas a tener correos corporativos del tipo tunombre@tuempresa.com, decide cuántas cuentas necesitas y quién las va a usar. Esto a veces se contrata con Google Workspace o con el mismo hosting.
Junta los accesos a tus redes sociales para integrarlas en la web. Facebook, Instagram, LinkedIn, TikTok, YouTube según corresponda. También las cuentas de Google Analytics y Google Search Console si ya las tienes, o el correo con el que vas a abrirlas.
Si tu negocio ya tiene una web anterior, asegúrate de tener acceso al panel de administración, al hosting y al dominio. He visto muchos casos de clientes que perdieron el contacto con su antigua agencia y no podían migrar a la nueva porque no tenían los accesos.
Presupuesto y plazos realistas
Llegar con un presupuesto definido te ahorra tiempo y te evita decepciones. No tiene que ser una cifra exacta, pero sí un rango con el que te sientas cómodo.
El precio de una página web en Perú varía bastante según el alcance. Una landing simple puede costar entre quinientos y mil quinientos soles. Una web institucional de cinco a diez páginas, entre mil quinientos y seis mil soles. Una tienda virtual con catálogo amplio y pasarelas de pago, desde cuatro mil hasta veinte mil soles o más. Una web a medida con desarrollos personalizados puede irse a cifras mayores.
Considera también el costo recurrente. Hosting, dominio, certificados, mantenimiento, actualizaciones, contenidos nuevos. Una web no es un gasto que termina cuando se publica. Es una inversión que requiere cuidado constante para rendir.
En cuanto a plazos, una web institucional bien hecha demora entre cuatro y ocho semanas si tú entregas los materiales a tiempo. Una tienda virtual puede tomar de seis a doce semanas. Si la agencia te promete una web compleja en una semana, sospecha. Suelen ser plantillas con poco trabajo personalizado.
Define una fecha objetivo realista, considerando que tú también tienes que poner de tu parte revisando, aprobando y mandando contenidos. Si tu negocio depende de la web para una campaña específica, deja margen de sobra para imprevistos.
Qué preguntas hacerle a la agencia
Cuando tengas todo lo anterior listo, vas a poder cotizar y comparar agencias en igualdad de condiciones. Pero también conviene que les hagas preguntas concretas para evitar sorpresas.
Pregunta qué incluye exactamente el presupuesto. Diseño, desarrollo, contenidos, fotografías, redacción, hosting el primer año, capacitación para el manejo, soporte posterior. Si algo no está en la propuesta, después se cobra extra.
Pregunta a nombre de quién quedan registrados el dominio y el hosting. Esto tiene que ser a tu nombre o al nombre de tu empresa, no de la agencia.
Pregunta cuántas rondas de cambios incluye el contrato. Lo normal son dos o tres rondas de revisión. Si te dicen «ilimitadas», probablemente el precio inicial está inflado.
Pregunta cómo se maneja el soporte después del lanzamiento. ¿Cuánto cuesta mantener la web actualizada al mes? ¿Qué pasa si necesitas un cambio urgente? ¿Cómo se contactan?
Pregunta si te van a entregar capacitación para que tú mismo administres los contenidos. Una buena agencia te enseña a manejar tu web, no te deja dependiente de ellos para cualquier ajuste menor.
Pregunta por proyectos similares que ya hayan hecho. Pide ver ejemplos reales, no solo capturas de pantalla. Una web en vivo te dice mucho más que un pantallazo bonito.
Preguntas frecuentes sobre qué necesito para mi página web
¿Puedo cotizar sin tener todos los contenidos listos?
Sí, puedes cotizar sin tenerlos todos, pero el precio que te den será aproximado. Una vez que entregues los materiales finales, la agencia puede ajustar el presupuesto si la cantidad o la complejidad cambia. Lo ideal es llegar con al menos un esquema claro de las secciones y los textos principales.
¿Quién debe escribir los textos de mi web?
Lo ideal es que tú aportes el contenido base, porque nadie conoce tu negocio mejor que tú. Después, un redactor profesional puede pulir esos textos para que tengan estructura SEO y un tono adecuado. Si no tienes tiempo, contrata el servicio de redacción aparte. Lo que no funciona es esperar que el diseñador invente los textos.
¿Qué pasa si compro el dominio con la agencia?
Lo recomendable es que el dominio esté a tu nombre o al de tu empresa desde el inicio. Si lo registran con la cuenta de la agencia, después puede ser muy complicado recuperarlo si decides cambiar de proveedor. Pide siempre que el registro quede en una cuenta que tú controles, con tu correo personal o empresarial como contacto principal.
¿Necesito comprar el hosting yo mismo?
Puedes comprarlo tú o que la agencia lo gestione, pero lo importante es que la cuenta esté a tu nombre. Algunos hostings recomendados para webs peruanas son SiteGround, Hostinger, Bluehost y proveedores locales como WebEmpresa. Lo barato a veces sale caro: un hosting muy económico puede traer problemas de velocidad y caídas frecuentes.
¿Cuánto tiempo se demora hacer una página web?
Una web institucional de tamaño medio toma entre cuatro y ocho semanas si todo fluye bien. Las demoras suelen venir del lado del cliente cuando los contenidos llegan tarde. Si quieres terminar en plazo, prepara todo el material antes de firmar y respeta los tiempos de revisión que te indique la agencia.
¿Una web vale la pena si ya vendo bien por redes sociales?
Depende del rumbo que quieras darle a tu negocio. Si planeas crecer, acceder a clientes que te busquen en Google, vender a empresas o tener procesos más automatizados, la web te aporta mucho. Si tu modelo funciona solo con redes y no piensas escalarlo, quizás no sea prioridad. Pero ten en cuenta que las redes pueden cambiar sus reglas en cualquier momento y la web te da independencia.
¿Tengo que aprender a programar para usar mi web?
No, si te entregan una web autoadministrable bien configurada. Vas a poder cambiar textos, agregar imágenes, publicar artículos y actualizar precios desde un panel que se parece a editar un documento. La curva de aprendizaje es de unas horas. Pide una capacitación corta al final del proyecto y queda todo grabado para repasarlo cuando lo necesites.
¿Qué incluye un buen servicio de mantenimiento mensual?
Un buen mantenimiento incluye actualizaciones de plugins y temas, copias de seguridad regulares, monitoreo de la velocidad, revisión de seguridad, ajustes menores de contenido y soporte ante problemas. El precio en Perú va desde cien hasta quinientos soles al mes según el tamaño del sitio. Es una inversión que evita problemas mayores como hackeos o caídas prolongadas.
¿Puedo migrar mi web actual a otra agencia?
Sí, siempre que tengas los accesos al hosting, al dominio y al panel de administración. Si tu agencia anterior no te los entrega, vas a tener que partir desde cero. Por eso es importante exigir desde el inicio que todos los registros estén a tu nombre. Una migración bien hecha conserva tu posicionamiento, tus contenidos y tu base de datos.
¿Qué pasa si quiero agregar nuevas funciones después?
Una web hecha sobre WordPress u otro CMS abierto permite agregar funciones con plugins o desarrollos posteriores. Antes de iniciar el proyecto, conversa con tu agencia sobre tu visión a futuro. Si planeas vender online en seis meses, conviene pensar la arquitectura desde el inicio para no rehacer todo después. Una buena planificación inicial te ahorra tiempo y dinero más adelante.








