El marketing digital y el posicionamiento web han experimentado un cambio violento y definitivo. Durante más de dos décadas, el SEO tradicional dictó las reglas del juego: optimizar palabras clave, conseguir enlaces y luchar por los diez enlaces azules de la primera página de Google. Sin embargo, la llegada masiva de la Inteligencia Artificial (IA) y los Modelos de Lenguaje Grande (LLMs) ha fragmentado para siempre la forma en que los consumidores y las empresas buscan información. En 2026, la pregunta crítica para las corporaciones ya no es «¿En qué posición de Google estoy?», sino «¿Me recomiendan ChatGPT, Perplexity y Google AI Overviews cuando un cliente potencial busca mis servicios?». Para responder a esta nueva realidad, han surgido disciplinas altamente especializadas que van mucho más

