Tabla de Contenidos
- 1 Los 30+ puntos que debes verificar antes de contratar
- 2 Objetivos claros del proyecto
- 3 Propiedad del código y assets
- 4 Dominio y hosting: quién controla qué
- 5 Cronograma detallado con hitos
- 6 Garantías post-lanzamiento
- 7 Formas de pago y estructura de pagos
- 8 Capacitación y autonomía para editar tu web
- 9 SEO básico incluido vs SEO como servicio adicional
- 10 Red flags a evitar
- 11 Preguntas frecuentes
Los 30+ puntos que debes verificar antes de contratar
Contratar el diseño de tu página web es una de las decisiones más importantes para la presencia digital de tu negocio en Lima. Y como toda inversión significativa, requiere preparación. Hemos visto demasiadas empresas peruanas que firman un contrato sin saber exactamente qué van a recibir, cuánto va a costar realmente, ni quién será dueño del resultado final.
Esta checklist nace de la experiencia real: problemas que hemos visto en cientos de proyectos de diseño web en Lima, disputas entre clientes y proveedores que se habrían evitado con una simple verificación previa, y errores que cuestan tiempo y dinero a empresarios que confían en que «todo está claro» sin ponerlo por escrito.
Antes de firmar cualquier contrato o hacer el primer pago, revisa cada punto de esta lista. No importa si contratas a una agencia grande o a un freelance: estos puntos son universales y protegen tus intereses en cualquier escenario.
Objetivos claros del proyecto
Antes de hablar con cualquier proveedor, debes tener claros tus propios objetivos. ¿Tu web necesita generar leads? ¿Vender productos online? ¿Construir marca y credibilidad? ¿Informar a tus clientes sobre tus servicios? El objetivo principal determina todo el proyecto: el diseño, las funcionalidades, el contenido y hasta la plataforma tecnológica.
Si le dices a tu proveedor «quiero una web bonita» sin definir un objetivo de negocio, recibirás exactamente eso: algo bonito que no genera resultados. En cambio, si dices «necesito una web que genere al menos 30 consultas mensuales de personas buscando servicios contables en Lima», el proveedor puede diseñar una web orientada a ese resultado con CTAs claros, formularios estratégicos y contenido optimizado para esas búsquedas.
Escribe tus objetivos en un documento y compártelos con el proveedor antes de que prepare la propuesta. Esto asegura que la propuesta que recibes está alineada con lo que realmente necesitas, no con lo que el proveedor asume que necesitas.
Propiedad del código y assets
Este es el punto que más problemas genera en el mercado peruano de diseño web. ¿Quién es dueño de la web cuando el proyecto termina? La respuesta debería ser simple: tú, el cliente. Pero muchos contratos en Lima establecen (a veces en letra chica) que el código fuente, el tema personalizado o los diseños pertenecen al proveedor, y que tú solo tienes una «licencia de uso».
Esto significa que si quieres cambiar de proveedor, debes empezar de cero porque no puedes llevarte el código. O peor: el proveedor puede «apagar» tu web si no renuevas su contrato de mantenimiento. Antes de firmar, asegúrate de que el contrato establezca explícitamente que todos los entregables (código fuente, diseños, contenido personalizado) son de tu propiedad una vez que se complete el pago total.
Una excepción válida: los temas premium y plugins de terceros que tienen licencia propia no te pertenecen a ti ni al proveedor; pertenecen al desarrollador original. Lo que sí debe ser tuyo es todo el trabajo personalizado que el proveedor hizo específicamente para tu proyecto.
Dominio y hosting: quién controla qué
Tu dominio (tuempresa.pe, tuempresa.com.pe) debe estar registrado a nombre de tu empresa, con tus datos de contacto, y tú debes tener las credenciales de acceso al panel del registrador (NIC.pe para dominios .pe, o servicios como GoDaddy, Namecheap para dominios internacionales). Nunca permitas que un proveedor registre tu dominio a su nombre.
Lo mismo aplica para el hosting. Aunque el proveedor recomiende y configure el hosting, la cuenta debe estar a nombre de tu empresa y tú debes tener las credenciales de acceso. Si el proveedor maneja el hosting como parte de su servicio (algo común), asegúrate de que el contrato especifica qué pasa si decides terminar la relación: ¿puedes migrar tu web a otro hosting?, ¿en qué plazo te dan los archivos y la base de datos?, ¿hay algún costo de migración?
Un consejo práctico: crea un documento seguro (puede ser un archivo encriptado o una carpeta de contraseñas) donde guardes todas las credenciales: dominio, hosting, panel de WordPress, correos corporativos, Google Analytics, Search Console, y cualquier otro servicio asociado a tu web. Si el día de mañana tu proveedor desaparece, este documento es tu seguro de vida digital.
Cronograma detallado con hitos
No aceptes un «lo tenemos listo en seis semanas» verbal. Pide un cronograma detallado por fases con fechas específicas y entregables medibles. Un buen cronograma de proyecto web incluye: fase de descubrimiento y brief (con fecha de entrega del brief completado), fase de diseño (con fecha de presentación de mockups), fase de desarrollo (con fecha de versión beta), fase de contenido y SEO (con fecha de carga completa), y fecha de lanzamiento.
Cada fase debe tener un entregable concreto y un plazo máximo para tu feedback. Si el contrato dice «el cliente tiene tres días hábiles para aprobar o solicitar cambios en cada entregable», ambas partes saben qué esperar. Sin estos plazos, los proyectos se estiran indefinidamente porque nadie tiene urgencia ni responsabilidad definida.
Incluye en el contrato una cláusula sobre qué pasa si el proveedor no cumple los plazos. Lo más común son descuentos del 5-10 % por semana de retraso imputable al proveedor. Pero también incluye qué pasa si tú te retrasas en entregar contenido o feedback: es justo que los plazos se ajusten si el retraso es responsabilidad del cliente.
Garantías post-lanzamiento
El lanzamiento de la web no es el final del proyecto; es el comienzo de su vida útil. Los primeros 30 días después del lanzamiento suelen revelar bugs, problemas de compatibilidad y ajustes necesarios que no se detectaron durante el testing. Tu contrato debe incluir un período de garantía (mínimo 30 días, idealmente 60-90 días) durante el cual el proveedor corrige sin costo cualquier error técnico del desarrollo.
Clarifica qué cubre la garantía y qué no. La garantía debe cubrir errores de código, problemas de compatibilidad, funcionalidades que no funcionan como se especificó, y problemas de rendimiento. No necesariamente cubre cambios de diseño que decidas hacer después del lanzamiento, nuevas funcionalidades que no estaban en el alcance original, ni contenido nuevo que necesites cargar.
También pregunta sobre el soporte post-garantía. ¿Ofrecen planes de mantenimiento mensual? ¿Cuánto cuestan? ¿Qué incluyen? ¿Hay un mínimo de permanencia? Un buen proveedor tiene planes de mantenimiento claros y accesibles, no te deja a la intemperie apenas termina la garantía.
Formas de pago y estructura de pagos
La estructura de pago estándar en el mercado de diseño web en Lima es: 40-50 % al inicio (para cubrir los costos iniciales del proveedor), 25-30 % al aprobar el diseño (antes de empezar el desarrollo), y 20-30 % al lanzamiento (cuando la web está aprobada y online). Esta estructura vincula los pagos a entregables concretos y protege a ambas partes.
Desconfía de proveedores que piden el 100 % adelantado. Esta práctica elimina tu leverage como cliente: si el proveedor no cumple, ya le pagaste todo y no tienes forma de presionarlo. También desconfía de proveedores que cobran mensualidades indefinidas «mientras exista la web»: es un modelo diseñado para que sigas pagando por un servicio que debería haberse completado hace tiempo.
Verifica si el precio cotizado incluye IGV. Para empresas formales en Perú, el IGV (18 %) se suma al precio base, lo que puede representar una diferencia significativa en proyectos de varios miles de soles. Asegúrate de que la propuesta especifica si los montos son con o sin IGV, y solicita factura o boleta según tu régimen tributario.
| Punto del checklist | Qué verificar | Red flag si falta |
|---|---|---|
| Propiedad del código | El contrato dice que todo es tuyo | Licencia de uso o propiedad del proveedor |
| Dominio a tu nombre | Registrado con tus datos y credenciales | El proveedor registra con sus datos |
| Hosting a tu nombre | Cuenta propia con credenciales | Solo accedes a través del proveedor |
| Acceso WordPress | Credenciales de admin desde día 1 | Solo el proveedor tiene acceso admin |
| Cronograma detallado | Fases, entregables y fechas | Plazo genérico sin desglose |
| Garantía post-lanzamiento | Mínimo 30 días de corrección de bugs | Sin garantía o garantía de solo 7 días |
| Estructura de pagos | Vinculada a entregables (40/30/30) | 100% adelantado o pagos sin hitos |
| SEO incluido | SEO on-page básico en la propuesta | SEO solo como servicio adicional |
| Responsive | Diseño mobile-first o responsive explícito | Solo mencionan diseño desktop |
| Capacitación | Sesión de capacitación para editar | Dependencia permanente del proveedor |
Capacitación y autonomía para editar tu web
Tu web no debería ser una caja negra que solo tu proveedor puede tocar. Un buen proyecto de diseño web incluye capacitación para que tu equipo pueda hacer cambios básicos sin necesidad de un programador: actualizar textos, agregar publicaciones de blog, subir imágenes, modificar precios de productos y gestionar formularios de contacto.
La capacitación ideal incluye una sesión en vivo (presencial o por videollamada) de 1-2 horas donde el proveedor muestra cómo funciona el panel de WordPress, cómo editar cada sección de la web, cómo publicar en el blog y cómo gestionar las funcionalidades principales. Complementa esta sesión con un documento o video grabado que tu equipo pueda consultar después.
Si el proveedor no ofrece capacitación o dice que «es muy técnico para que lo edites», está creando dependencia artificial. WordPress fue diseñado para que personas sin conocimientos técnicos puedan gestionar contenido. Si tu web requiere un programador para cambiar un número de teléfono o actualizar un texto, algo está mal en cómo fue desarrollada.
SEO básico incluido vs SEO como servicio adicional
Todo proyecto de diseño web profesional debe incluir SEO on-page básico. Esto significa: títulos y meta descriptions optimizados para cada página, URLs amigables con palabras clave, etiquetas alt en todas las imágenes, sitemap XML generado y enviado a Google Search Console, schema markup básico (Organization, LocalBusiness), y la configuración correcta de Rank Math o Yoast SEO.
El SEO básico on-page no es un extra; es un componente fundamental del diseño web. Una web sin SEO on-page es como abrir una tienda sin poner un letrero: existe, pero nadie la encuentra. Si tu proveedor cotiza el SEO on-page como un servicio separado con costo adicional, está fragmentando un servicio que debería ser integral.
Lo que sí es un servicio adicional legítimo es el SEO continuo: creación de contenido optimizado, link building, auditorías técnicas periódicas, y estrategia de posicionamiento a largo plazo. Estos servicios requieren trabajo mensual permanente y es razonable que se coticen aparte del diseño web.
Red flags a evitar
Después de años en el mercado de diseño web en Lima, estas son las señales de alerta que deberían hacerte buscar otro proveedor, sin importar lo barato que sea su precio o lo bonito que sea su portafolio.
La primera red flag es que el proveedor no hace preguntas sobre tu negocio. Si acepta el proyecto sin una reunión de descubrimiento, sin preguntar sobre tus objetivos, tu competencia, tu público objetivo ni tus expectativas, va a diseñar una web genérica que no se diferencia de la de tu competidor. Un buen proveedor necesita entender tu negocio para crear una web que funcione para tu negocio.
La segunda red flag es que no tiene un contrato formal o el contrato es vago. «Lo vamos viendo» no es un plan; es una receta para disputas. Todo debe estar por escrito: alcance, plazos, pagos, propiedad, garantía, y qué pasa si alguna de las partes incumple.
La tercera red flag es que no puede mostrarte webs que estén online. Cualquiera puede hacer un mockup bonito en Figma; lo que importa es que esas webs estén funcionando, carguen rápido, se vean bien en móvil y tengan SEO decente. Si todas las webs de su portafolio «están en proceso» o «ya no están online», probablemente sus clientes no quedaron satisfechos.
Otras red flags incluyen: prometer posicionar tu web en primera página de Google en un mes (imposible para un sitio nuevo), no mencionar SEO, responsive ni rendimiento en la propuesta, no dar referencias de clientes que puedas contactar, y tener su propia web desactualizada o con problemas técnicos evidentes.
Una red flag menos obvia pero igual de peligrosa es el proveedor que no hace pruebas antes del lanzamiento. Si te presentan la web y te dicen «ya está lista para lanzar» sin un proceso de QA documentado (testing en diferentes navegadores, dispositivos, verificación de formularios, revisión de velocidad), probablemente van a lanzar una web con bugs que descubrirás tú (o peor, tus clientes). Exige un checklist de QA antes del lanzamiento.
También desconfía del proveedor que se niega a darte acceso al hosting o al panel de WordPress durante el desarrollo. Algunos argumentan que «es para proteger el proyecto», pero la realidad es que quieren mantener el control. Tú eres el dueño del proyecto y debes tener acceso desde el día uno, aunque acuerdes no hacer cambios hasta que el desarrollo esté completo.
Preguntas frecuentes
¿Debo ser dueño del código fuente?
Sí, siempre. Todo el trabajo personalizado que el proveedor realiza para tu proyecto debe ser de tu propiedad una vez que completes el pago total. Esto incluye el código del tema personalizado, los plugins desarrollados a medida, los diseños gráficos creados para tu web y cualquier otro entregable. La excepción son las licencias de temas y plugins de terceros, que tienen sus propias condiciones.
¿Quién debe poseer el dominio?
Tú o tu empresa, siempre. El dominio es tu identidad digital y debe estar registrado con los datos de tu empresa. Si un proveedor insiste en registrarlo a su nombre, busca otro proveedor. Si tu dominio actual está a nombre de un proveedor anterior, solicita la transferencia inmediata: es tu derecho como titular del servicio que pagaste.
¿Qué incluye el contrato típico?
Un contrato de diseño web profesional incluye: alcance detallado del proyecto, cronograma con fases y entregables, precio total con desglose de pagos, especificaciones técnicas (plataforma, hosting, responsive), cláusula de propiedad intelectual, período de garantía, política de cambios y revisiones, términos de terminación anticipada, y qué sucede con los archivos si se termina la relación.
¿Debo pagar todo por adelantado?
No. La estructura estándar es 40-50 % al inicio, 25-30 % al aprobar diseño, y 20-30 % al lanzamiento. Pagar todo al inicio elimina tu capacidad de negociación y tu protección si el proveedor no cumple. Vincular pagos a entregables aprobados es la forma más segura de proteger tu inversión.
¿Qué pasa si la agencia desaparece?
Si tienes todos los accesos (dominio, hosting, WordPress, correos), otro proveedor puede tomar tu proyecto sin empezar de cero. Por eso es crítico tener las credenciales de todo desde el día uno y almacenarlas en un lugar seguro. Si no tienes los accesos y la agencia desaparece, podrías perder tu web y tener que empezar desde cero, lo que representa un costo significativo.
¿Vas a contratar diseño web para tu empresa en Lima? En KOM trabajamos con contratos transparentes, propiedad total del cliente sobre código y assets, cronogramas realistas y garantía post-lanzamiento incluida. Solicita tu propuesta detallada y compárala con cualquier otro proveedor.








